Si tuviese que elegir una cosa que me ha hecho avanzar hacia mis objetivos en 2018, esa sería la rutina. En concreto, la rutina de por la mañana, el morning routine.

Hoy en día la palabra “rutina” tiene connotaciones negativas. La asociamos a lo cotidiano, a lo repetitivo, aburrido e insípido.

Aunque su naturaleza implica carácter repetitivo, el hacerla aburrida o no depende de ti.

En mi opinión, si diseñas una rutina mañanera correctamente, puedes ganar productividad, eficiencia y eficacia. Por algo es el arma secreta de muchas personas de éxito. En definitiva, ganamos tiempo. ¿Y qué hay más valioso que el tiempo?

Para empezar debes elegir qué quieres hacer. Básicamente puedes decantarte por dos cosas:

  • Trabajar en un proyecto/aprender algo nuevo:
    • Leer un libro sobre marketing.
    • Estudiar el curso de nutrición que siempre quisiste hacer.
    • Analizar las opciones del mercado para tu futuro negocio.
  • Adelantar tareas. Cosas que tendrías que hacer durante el día de todos modos:
    • Ordenar la ropa.
    • Poner una lavadora.
    • Tareas del hogar.
    • Hacer ejercicio/meditar.

Igualmente, podrías hacer ambas cosas (media hora de trabajo en cada una de ellas).

Después debes escoger a qué hora quieres levantarte. Yo te recomendaría hacerlo temprano. Sí, más temprano. En un primer momento parece difícil, pero te aseguro que en 10 días tu cuerpo se acostumbra, tu ritmo circadiano se adapta y saltarás de la cama. Como efecto colateral, dormirás fácilmente cuando llegue la noche.

Otro aspecto crucial es la noche previa. Y es que una buena mañana empieza la noche anterior. Es conveniente crear otra rutina nocturna, que contemple el horario de irte a dormir, qué haces antes de irte a la cama, etc.

A continuación te describo mi propia rutina, por si te sirve de ayuda:

Día previo:

  • Repaso de la agenda. Tareas a realizar, orden de prioridades. Qué voy a hacer en cada momento del día.
  • Preparación de la alarma y de la cafetera. El café de por la mañana es indispensable para mí. El simple hecho de tener la cafetera lista me ayuda a levantarme temprano.
  • Me voy a la cama entre las 23:00h y 23:30h. Si estoy aún activo, cojo alguna lectura (no pantallas).
  • Un último aspecto tiene que ver con lo que evitas más que con lo que haces. Evito beber mucho en la cena, evito tomar estimulantes desde media tarde, evito las pantallas y zonas muy luminosas.

Por la mañana:

  • Me despierto a las 5:15. Me visto y me aseo mientras sube el café. Salgo para mi centro.
  • Dedico unos 45 minutos a leer el libro que tenga entre manos en ese momento. Si estoy haciendo algún curso, puede ocupar este momento también.
  • Después, 20 minutos de repaso de las publicaciones pendientes en las redes sociales y el blog. Escribo y edito lo que sea necesario.
  • Le doy un vistazo a las sesiones del día. Corrijo algo si lo creo conveniente.
  • Desayuno y a trabajar a las 8:00.

Estas son las actividades que repito cada día. Si te fijas, a media mañana, tras los primeros turnos de entrenamiento, ya tengo bastante hecho. Ahora tengo libertad para otras cosas.

Puedo entrenar yo mismo (a veces cambio el entrenamiento por la lectura y viceversa). Puedo trabajar en algún proyecto o idea. Puedo leer sobre algún tema. Hacer lo que quiera.

Compara esto con lo que es común hoy día:

Empezamos el día corriendo. Vamos tarde siempre. Tras posponer la alarma 3-4 veces saltamos de la cama estresados porque llegamos tarde. Desayunamos algo rápido y de mala calidad, o nada en absoluto. Nos metemos en un atasco que nos estresa aún más. Llegamos al trabajo sin saber lo que tenemos entre manos. Hay mucha sorpresa, improvisación y salir del paso. Para más inri, al volver a casa aún nos quedan tareas pendientes antes de poder hacer lo que de verdad nos gusta.

Si estableces una rutina y te levantas temprano, añadirás control sobre cómo empiezas tu día. Marcando tus prioridades, podrás dedicar este tiempo a ellas:

  • Quieres aprender inglés. Estudia antes de irte a trabajar.
  • Quieres montar tu propia empresa. Trabaja en ello antes del desayuno.
  • Quieres perder peso. Ejercítate antes de comenzar tus obligaciones.
  • Quieres aprender Photoshop. Estudia un curso y practica antes de salir.

Evidentemente no hay una rutina ideal. Cada uno debemos establecer la nuestra. En función de lo que tengas entre manos y de tus gustos deberías hacer los cambios oportunos.

Pero en mi opinión, estas rutinas pueden multiplicar tu eficiencia y crear tiempo para dedicarlo a otras cosas. Y es que los días tienen 24 horas para todos, pero unos las aprovechan más que otros.