¿Qué mejor manera inaugurar el blog que justificando la contratación de un entrenador personal para que supervise tus sesiones?

En este primer post quiero centrarme en los beneficios que aporta el tener un entrenador. Simplemente dándote una vuelta por los buscadores encontrarás algunas ideas que pueden resumirse en las siguientes:

  • Mejora la adherencia. Faltarás menos a entrenar.
  • Consigue mejores resultados.
  • Evita riesgos, mayor seguridad.
  • Adapta los entrenamientos a tus necesidades y características.
  • Optimiza tu tiempo. Más eficiencia.

Todas ellas son importantes, tienen su lógica y están relacionadas. Si eres más constante, normalmente consigues mejores resultados. Si tu plan de entrenamiento es individualizado y no te lesionas, también conseguirás mejores resultados.

Esto dice la teoría, y no tienen por qué cumplirse en todos los  casos. Dependerá del entrenador que contrates. Pero, ¿qué dice la ciencia al respecto? A continuación os resumo los hallazgos de varias investigaciones en las que se estudió el efecto de la supervisión de un entrenador durante las sesiones.

  • En Mazzetti et al. (2000) se muestra que la progresión de las cargas utilizadas en el entrenamiento es más rápida y el incremento mayor cuando esta decisión depende de un entrenador frente a depender del entrenado. Según los autores, esto pudo explicar las mejoras de fuerza superiores en el primer caso.
  • Gentil and Bottaro (2010) estudiaron las diferencias entre alto y bajo ratio entrenador/entrenados (1:5 vs 1:25), y mostraron que el grupo de alta supervisión mejoró más la fuerza en tren superior e inferior. Atribuyeron estas diferencias al empleo de mayores intensidades y repeticiones máximas en el grupo 1:5.
  • En jugadores jóvenes de rugby, la supervisión del entrenamiento logró mayor adherencia al entrenamiento y mayor incremento en la fuerza de tren inferior y superior (Coutts, Murphy, & Dascombe, 2004).
  • Un interesante estudio realizado con futbolistas jóvenes, encontró que ante el mismo programa de entrenamiento de fuerza, los sujetos que tuvieron el apoyo, seguimiento, ánimo y corrección de un especialista, lograron mejorar su rendimiento físico en comparación con un grupo sin supervisión y un grupo control (Enoksen, Staxrud, Tonnessen, & Shalfawi, 2013).

Estos estudios se han realizado con jóvenes, deportistas o sedentarios. Seguidamente veremos dos trabajos con otras poblaciones.

  • Un grupo de investigación realizó 6 meses de entrenamiento en sujetos adultos sedentarios con sobrepeso (Stefanov et al., 2013). En esta ocasión, tanto el grupo supervisado como el no supervisado mejoraron parámetros de salud cardiovascular, aunque el primero lo hizo en mayor medida en algunos de ellos. El entrenamiento realizado no se detalla de manera suficiente, y la persona encargada de la supervisión fue un fisioterapeuta “entrenado”. Probablemente las diferencias entre estos dos grupos puedan deberse a las distintas tasas de adherencia al entrenamiento. Por último, se dio consejo nutricional a todos los sujetos y una dieta baja en calorías, pero no se analizó el seguimiento de dicha dieta, lo cual indudablemente pudo afectar a las variables analizadas.
  • El estudio mejor diseñado parece ser el de Ramirez-Campillo et al. (2016). Este grupo de investigadores logró igualar volúmenes e intensidades entre los grupos, variando únicamente el grado de supervisión (1:10 vs 1:1). Ambos grupos mejoraron con respecto a un grupo control, pero los cambios mostrados por el grupo 1:1 son de mayor magnitud y en más variables que en el resto. La muestra fueron mujeres ancianas.

En resumen, parece ser que la supervisión cercana de un especialista mejora los resultados logrados con un entrenamiento de fuerza, en diferentes poblaciones. Los mecanismos pueden ser: un más adecuado ajuste de cargas/esfuerzos, un mayor ánimo o implicación y un aumento de la adherencia por parte de los deportistas.

 

Referencias

Coutts, A. J., Murphy, A. J., & Dascombe, B. J. (2004). Effect of direct supervision of a strength coach on measures of muscular strength and power in young rugby league players. J Strength Cond Res, 18(2), 316-323.

Enoksen, E., Staxrud, M., Tonnessen, E., & Shalfawi, S. A. (2013). Effect of supervised strength training on young elite male soccer players’ physical performance. Serbian Journal of Sports Sciences, 7(4), 173-179.

Gentil, P., & Bottaro, M. (2010). Influence of supervision ratio on muscle adaptations to resistance training in nontrained subjects. J Strength Cond Res, 24(3), 639-643.

Mazzetti, S. A., Kraemer, W. J., Volek, J. S., Duncan, N. D., Ratamess, N. A., Gomez, A. L., . . . Fleck, S. J. (2000). The influence of direct supervision of resistance training on strength performance. Med Sci Sports Exerc, 32(6), 1175-1184.

Ramirez-Campillo, R., Martinez, C., de La Fuente, C. I., Cadore, E. L., Marques, M. C., Nakamura, F. Y., . . . Izquierdo, M. (2016). High-Speed Resistance Training in Older Women: The Role of Supervision. J Aging Phys Act.

Stefanov, T., Vekova, A., Bonova, I., Tzvetkov, S., Kurktschiev, D., Bluher, M., & Temelkova-Kurktschiev, T. (2013). Effects of supervised vs non-supervised combined aerobic and resistance exercise programme on cardiometabolic risk factors. Cent Eur J Public Health, 21(1), 8-16.