En este post os quiero exponer algunas características de mi forma de trabajo.

Sabéis que básicamente me dedico al entrenamiento de fuerza para la mejora de la salud, de la composición e imagen corporal y del rendimiento deportivo.

Hoy día podemos ver multitud de formas de trabajar la fuerza, con diferentes características, materiales, métodos y organización.

Pienso que los profesionales del ejercicio, mientras nos mantenemos abiertos a seguir mejorando y añadiendo herramientas a la caja (como suele decirse), debemos basar nuestros servicios en un terreno sólido, unos principios que respetemos y que sean los fundamentos de lo que hacemos.

De otro modo, iremos dando bandazos, guiados por las modas, el último dispositivo, la nueva tendencia, etc. Resalto que es necesario estar actualizado, pero creo que tu filosofía de trabajo no puede cambiar por completo cada dos meses, según el último profesional al que has escuchado o leído.

A continuación quiero presentaros los principios que sostienen mis programas de entrenamiento. Estos principios no los he inventado yo, evidentemente. Son el fruto del estudio y la práctica, de leer y escuchar a expertos, así como de aplicarlos a mis entrenados y a mí mismo.

 

  1. Empleo de peso libre, especialmente barras. El movimiento deber ser guiado y controlado por el sistema neuromuscular del sujeto, no por una guía o una máquina que marca el recorrido. Además, sobre la barra actúan fuerzas que son las mimas que actúan sobre el resto de implementos en la vida diaria. Otro punto a favor es que la barra te permite ajustar la carga a un nivel altísimo. Esto es, puedo calibrar el estímulo hasta intervalos de 0,5kg. Con otros implementos, esto no puede hacerse.

 

  1. Organizar el entrenamiento por patrones de movimiento básicos. Por regla general no entrenamos músculos. No me malinterpretes, los músculos sí se entrenan, pero no determinan la organización del entrenamiento. El objetivo es mejorar el movimiento en cuestión, y esa mejora llevará consigo un cambio neuromuscular.

 

  1. Elección de ejercicios que impliquen mucha masa muscular. Compara la musculatura implicada en un curl de piernas tumbado en máquina frente a un peso muerto. El peso muerto solicitará a todo el cuerpo y el efecto sobre el organismo será mayor.

 

  1. Realización de ejercicios en su rango de movimiento completo. Así evitamos posiciones de mayor riesgo lesivo, de mayor estrés. También, al hacer mayor trabajo, mayor efecto sobre el organismo y logramos una mejora superior en fuerza y masa muscular. Va unido al punto anterior: a mayor recorrido, más músculo implicado.

 

  1. Progresión en las cargas, ya sea a través de la intensidad o del volumen. Si sometemos al organismo a un estrés un poco superior al que está acostumbrado, provocaremos una respuesta de adaptación.

 

Aunque existe alguno más, estos son los que yo elijo seguir. Sin estar atado y pudiendo hacer excepciones, me parece que estos reflejan mi idea actual sobre el entrenamiento de fuerza.