La presión arterial es la fuerza ejercida por la sangre contra las paredes de los vasos sanguíneos, y depende del gasto cardíaco (cantidad de sangre bombeada por minuto por el corazón) y de la resistencia al flujo de los vasos sanguíneos. Se expresa mediante dos números, que hacen referencia a la presión arterial sistólica (SBP; cuando el corazón se contrae) y a la presión arterial diastólica (DBP; cuando el corazón se relaja). A veces se expresa la presión arterial media (MAP; que se puede calcular del siguiente modo: MAP = (SPB + 2DBP) / 3).

Según el valor de SBP y DBP que tengamos, nos ubicaremos en:

Normotensión: SBP < 120 mmHg o DBP < 80 mmHg.

Prehipertensión: SBP de 120 a 139 mmHg o DBP de 80 a 89 mmHg.

Hipertensión fase 1: SBP de 140 a 159 mmHg o DBP de 90 a 99 mmHg.

Hipertensión fase 2: SBP de >160 mmHg o DBP >100 mmHg.

Según la Fundación Española del Corazón, esta enfermedad provoca 7.5 millones de muertes anuales, el 13% de las muertes mundiales, y en España la padecen aproximadamente 11 millones de persona (enlace).

El ejercicio físico puede jugar un papel fundamental en el tratamiento y en la prevención de la hipertensión. La modalidad más estudiada hasta la fecha es el ejercicio aeróbico, y se ha mostrado una reducción significativa de la presión arterial, por lo que no es de extrañar que la mayoría de instituciones y expertos recomienden caminar, correr, nadar, montar en bicicleta, etc.

En los últimos años han ido surgiendo estudios aplicando programas de entrenamiento de fuerza en hipertensos y prehipertensos. Uno de ellos es el de Tibana et al. (2013), en el cual logran reducir la presión arterial tras 8 semanas de entrenamiento con máquinas.

La atenuación de la SBP no alcanzó significación estadística, pero sí en la DBP (de -5.6 a -8.7mmHg) y en la MAP (de -6 a -10mmHg) durante la noche. Puede parecer un descenso pequeño, pero con tan solo 3mmHg se logra una reducción del riesgo de infarto y de muerte por cualquier causa.

Además de éste, existen otros estudios en los que se muestra un efecto beneficioso del entrenamiento de fuerza sobre presión arterial (Cornelissen, Fagard, Coeckelberghs, & Vanhees, 2011).

Si eres hipertenso y no te gusta el ejercicio aeróbico o si las pesas te resultan más atractivas, debes saber que también ayudarán a tu patología, sin los efectos secundarios que pueden acompañar a la medicación habitual (tos, diarrea, estreñimiento, vértigo, nerviosismo, debilidad, náuseas, aumento o pérdida de peso…enlace).

 

Referencias

Cornelissen, V. A., Fagard, R. H., Coeckelberghs, E., & Vanhees, L. (2011). Impact of resistance training on blood pressure and other cardiovascular risk factors: a meta-analysis of randomized, controlled trials. Hypertension, 58(5), 950-958.

Tibana, R. A., Pereira, G. B., de Souza, J. C., Tajra, V., Vieira, D. C., Campbell, C. S., . . . Prestes, J. (2013). Resistance training decreases 24-hour blood pressure in women with metabolic syndrome. Diabetol Metab Syndr, 5, 27.