Llevaba un par de semanas dándole vueltas al post que lees. Quería escribir sobre la importancia del ejercicio físico en general, y de la fuerza como cualidad física en particular. Tras varios intentos que no terminaban de convencerme, recordé un texto que me encanta. Arriesgándome a infringir leyes de copyright, os dejo el extracto traducido. Se trata del inicio del libro Starting Strength Basic Barbell Traning, en el cual el Mark Rippetoe expone su parecer sobre la temática. Parte de lo que aquí expresa es su opinión (otras son hechos), pero en gran medida refleja mi visión actual. Y es que, a veces, cuando algo ya está escrito de mejor manera de lo que uno podría hacerlo, es preferible citarlo que ponerse a dar teclas.

Libro Starting Strength

<<La fuerza física es la cosa más importante en la vida. Esto es cierto lo quieras o no. Al evolucionar la humanidad a través de la historia, la fuerza física se ha convertido en menos crítica para nuestra existencia diaria, pero no menos importante en nuestras vidas. Nuestra fuerza, más que cualquier otra cosa que poseemos, aún determina la calidad y cantidad de nuestro tiempo aquí en estos cuerpos. Mientras que, en antaño, nuestra fuerza física determinaba cuánta comida comíamos y cómo de calientes y secos permanecíamos, actualmente únicamente determina cómo de bien funcionamos en estos nuevos entornos que hemos creado.

 

Pero aún somos animales (nuestra existencia física es, en última instancia, lo único que importa). Un hombre débil no es tan feliz como el mismo hombre sería si fuese fuerte. Esta realidad resulta ofensiva para algunas personas a las que les gustaría que lo intelectual o lo espiritual tuviera precedencia. Resulta revelador ver lo que sucede cuando estas personas aumentan la fuerza en su sentadilla.

 

Nuestra relación con la actividad física ha cambiado junto a la naturaleza de nuestra cultura. Éramos fuertes físicamente como un resultado de nuestra continuada existencia en un mundo simple y físico. Estábamos bien adaptados a esta existencia, no teníamos otra opción. Aquellos cuya fuerza era adecuada para la tarea de permanecer vivos lo seguirían estando. Esto moldeó nuestra base fisiológica, y la de todos nuestros parientes vertebrados del frondoso árbol de la vida, y continúa con nosotros hoy.

 

La relativamente reciente innovación conocida como la División del Trabajo no es tan lejana como para que nuestra composición genética haya tenido tiempo de adaptarse de nuevo. Como la mayoría de nosotros hemos sido liberados de la necesidad de lograr personalmente nuestra subsistencia, la actividad física es considerada como opcional. Efectivamente, lo es desde el punto de vista de la necesidad inmediata, pero la realidad de millones de años de adaptación a una existencia física robusta no se esfumará porque inventamos los escritorios.

 

Nos guste o no, seguimos siendo poseedores de músculos potencialmente fuertes, huesos, tendones y nervios, y estos lujos demandan nuestra atención. Estuvieron mucho tiempo en desarrollo para ahora ser simplemente ignorados. Son los componentes de nuestra existencia, la calidad de los cuales depende ahora de nuestro esfuerzo consciente y dirigido en darles los estímulos que necesitan para permanecer en la condición que es normal para ellos. El ejercicio es ese estímulo.

 

[…] el ejercicio es el estímulo que devuelve nuestros cuerpos a las condiciones para las cuales fueron diseñados. Los humanos no somos físicamente normales en la ausencia de esfuerzo físico duro. El ejercicio no es algo para arreglar un problema, es algo que debemos hacer de todos modos, algo sin lo cual siempre habrá problemas. Ejercicio es lo que debemos hacer para imitar las condiciones a las cuales nuestra fisiología se adaptó (y aún está adaptada). Las condiciones bajo las cuales somos físicamente normales. En otras palabras, el ejercicio es el sustituto de la actividad física del hombre de las cavernas, lo que necesitamos para crear nuestros cuerpos, y de hecho, nuestras mentes normales del siglo XXI.>>