En los últimos años hemos sufrido un aumento de las tasas de obesidad y sobrepeso. Parte de este incremento se debe a una alimentación excesiva (superávit calórico) y de mala calidad. Cada vez comemos más cantidad de comida y más comida procesada.

El término comida procesada se ha alineado con efectos perjudiciales para nuestra salud, y han surgido movimientos que tratan de eliminar estos alimentos de nuestra cesta de la compra.

Si bien es cierto que la comida procesada nos conduce a muchos problemas, también es cierto que presenta algunos aspectos positivos. Leyendo el artículo de Weaver, Dwyer et al. (2014), nos damos cuenta de algunos de ellos que te resumo a continuación.

En primer lugar, debemos definir el procesado como:

Usar una serie de operaciones mecánicas o químicas para cambiarla o preservarla: lavado, triturado, mezclado, enfriado, calentado, congelado, filtrado, fermentado, desecado, frito, irradiado, etc.

Este procesado se originó en la prehistoria: cuando había excedentes en la recolección y cacería, había que conservar los alimentos. Igualmente, con la expansión de la agricultura y la ganadería hubo aún mayor necesidad de evitar el deterioro de los alimentos. Por tanto, fue un paso crucial en el crecimiento de las sociedades y en nuestro desarrollo como especie.

Además, debemos saber que una sexta parte de la humanidad está desnutrida o malnutrida. Son muchos los seres humanos que no pueden acceder a las calorías y nutrientes suficientes para vivir sanos. Enfrentamos esta situación en países subdesarrollados con el exceso de los países desarrollados y vemos la imperante necesidad de mejorar la distribución y reparto de comida.

Otro aspecto clave es el grado de procesamiento de los alimentos. Los autores definen:

Grado Ejemplos
Mínimamente procesado Frutas y verduras lavadas. Bolsas de ensalada. Frutos secos tostados.
Procesado para preservar/aumentar nutrientes Atún en lata. Legumbres en lata. Frutas y verduras congeladas. Purés.
Añadir endulzantes, especias, saborizantes, colorantes Arroz, puré instantáneo, salsas.
Listas para comer sin preparación Cereales de desayuno, mantequillas, helados, yogures, galletas, zumos.
Comidas empaquetadas para ahorrar tiempo y permanecer frescas. Empanada, fiambres, pizzas.

 

Por tanto, cuando hablamos de comida procesada, hay que especificar a qué grado de procesamiento nos estamos refiriendo. Muchos procesados no van a ser perjudiciales, más bien van a ser muy útiles y convenientes.

Piensa por ejemplo en verduras lavadas y picadas, ¿cuántas veces han supuesto la diferencia entre añadir verduras a mi comida o no?

O las cremas de verduras. Antes no las comía por no cocinarlas, y ahora tomo con frecuencia.

O el pescado limpio y congelado, ¿cuántas cenas habrá salvado?

Entonces el punto está en aprender. Formarse y conocer lo que estamos comiendo. No adquirir posiciones extremas, porque limitan tus posibilidades. Si bien tu alimentación debería basarse en no procesados, puedes usar los mínimamente procesados y procesados cuando sea necesario.

Es responsabilidad de las organizaciones y de la industria crear alimentos procesados reduciendo las cantidades de calorías, grasas saturadas, sales y azúcares añadidos. Y es nuestra responsabilidad como consumidores saber lo que ingerimos.